Tres no tienen que ser multitud

Una de las fantasías más comunes no es tan rara en la vida real como se pensaría. Pero cuídese de no arruinarla.

“He tenido tríos con mi esposa y otras cuatro chicas (no todas al mismo tiempo, obviamente)”, cuenta un hombre con mucha suerte. “Un momento memorable fue cuando mi esposa le estaba haciendo un oral a una amiga mientras yo la penetraba por detrás. Su amiga se rió y dijo ‘coge a tu chica más duro, que se siente bien’. Todos nos reímos y tuvimos que tomarnos un descanso. El sentido del humor es importante en estas situaciones”. Por si no lo sabía, los tríos son bastante divertidos.

Un sujeto cuenta que desde que tuvo su primer trío con su esposa y otra mujer hace un mes, ha repetido más de veinte veces. La sexóloga Martha Mejía dice que de diez hombres que atiende, “nueve tienen como fantasía un trío con dos mujeres al mismo tiempo”. Y aunque algunos se ponen serios cuando su pareja les propone lo mismo con los sexos invertidos, muchos con los que hablamos admiten tener placer de ver a su pareja disfrutar junto a otro hombre. Es cuestión de gustos.

Por supuesto, no todo es color de rosa en los tríos. Los mejores consejos que dieron los hombres y mujeres que han “coronado” es nunca depender del alcohol o de las drogas para pasar un buen rato, nunca tratar con demasiada fuerza que pasen las cosas y saber coordinar a los participantes y las posiciones (que no son pocas, con suficiente creatividad).

Mejía, por su parte, recomienda que la pareja se tenga confianza, que la otra persona que completa el trío sea alguien ajeno al círculo social (Tinder es una buena opción) y siempre dejar bien establecidas las reglas del juego, qué se puede y qué no se puede hacer. Sin esto, un ataque de celos es casi inminente.

Una chica cuenta: “Mí primer trío ocurrió cuando una pareja de amigos me preguntó si estaba interesada. Parecía que confiaban el uno en el otro y la única regla era que él no podía venirse dentro de mí. Todo lo demás estaba permitido. Ella me empezó a hacer un oral, y yo le di un blowjob a él. Todo iba bien hasta que su novio me empieza a penetrar. Ella estalló, saltó y dijo ‘¡no! Deja de cogerla, no puedo ver eso’. Obviamente no pudo lidiar con ver a su novio con otra mujer. Ese fue mi único mal trío. Todos los demás han sido fantásticos”. Por eso, si no le va bien en su primer trío, no se preocupe. Es cuestión de práctica.

Lubricación... ¡el súper poder femenino!

Descubrir lo excitante que resulta para mi pareja sentirme lubricada me excita, casi como a él. Y debo darle su crédito, pues sin los jueguitos eróticos que realizamos antes de la penetración, sin los besos, las caricias suaves en los laterales de las nalgas, las palabritas (o palabrotas), sin todo el ritual que él ha inventado (basado en mis gustos) para mojarme, no podríamos disfrutar placenteramente de nuestra relación.

 

 Sin embargo, no siempre he sido consciente de mi lubricación, creo que debido al desconocimiento que muchas evidenciamos sobre nuestro cuerpo. Cuando era más joven no relacionaba una cosa con la otra, no le daba validez al preludio, simplemente pensaba que por obra de la naturaleza el pene debía entrar en la vagina en cualquier momento, espacio o situación. Y cuando no sucedía, justamente porque no estaba lubricando lo necesario, esperaba, casi sentada, a que mi cerebro diera la orden mágica a mi cuerpo y por obra y gracia del hada madrina de Cenicienta (eso si antes de la medianoche) mi cuerpo emanara el elixir de la penetración y la faena continuara. Entender la relación entre cerebro, cuerpo y excitación me costó un par de años. 

 

 Martha Mejía es una de las sexólogas conocedoras del tema. Sabe los mecanismos y las ayudas que pueden contribuir a una excelente lubricación, pero, sobre todo, es consciente de la relación entre la mente y la famosa lubricación: “Las mujeres funcionamos con un órgano sexual importantísimo y de especial cuidado: el cerebro, especialmente el hemisferio derecho que es el emocional. Este debe ser constantemente estimulado por la pareja, pero no solo a la hora el sexo. Las mujeres, por ser tan emotivas y auditivas, tenemos que prepararnos durante el día y la mejor forma de hacerlo es recibiendo estímulos de la pareja. Es vital sentirnos admiradas, deseadas, queridas…”, afirma la experta.

 

 Ahí está el primer requisito para conseguir este objetivo. La segunda clave está en el preludio, el famoso preludio del que tanto hemos hablado porque es indispensable para las mujeres, y los hombres muchas veces lo olvidan. El calentamiento es vital, especialmente para la mujer, pues la pone en situación, la ubica en el momento y, lo más importante, estimula su mente, órgano imprescindible a la hora de alcanzar el orgasmo. No es pajazo mental, es realidad. Las invito a comprobarlo.

 

 “Entre más se agudice cada sentido más lubricación vamos a tener porque nos vamos a conectar física y mentalmente. Previo a la penetración debe haber besos, caricias, palabras eróticas, lamidos, masajes, susurros; la imaginación debe ser nuestro aliado en esta etapa para conseguir que nuestra glándula de Skene, responsable de la lubricación, funcione de la mejor manera”, cuenta Martha Mejía.

 

Claro, no todo es responsabilidad de la mente, el cuerpo realiza la mitad del trabajo de excitación y por consiguiente hay factores que pueden impedir la lubricación: orgánicos, hormonales o psico emocionales, y cuando esto sucede podemos acudir a los lubricantes. “Debemos buscar los que son acuosos, no aceitosos, pues debemos evitar los que se fabrican con derivados del petróleo porque pueden irritarnos. Ojalá encontremos los que tienen esencias florales o naturales. Actualmente se encuentran lubricantes comestibles, que facilitan la inclusión del sexo oral en nuestra relación”, comenta la sexóloga.

 

 La mejor manera de hacerlos partícipes de nuestra faena es aplicarlo al inicio de la relación. Hacerlo parte del preludio, de forma sensual y erótica, coqueteando,  haciéndolo protagonista de un performance sensual. Debe ponerse en la yema de los dedos y después en el área genital, nunca directamente desde el envase. Normalizar el uso de un lubricante hace que se desmitifique su funcionalidad. Es decir, muchos hombres y mujeres (por desconocimiento) lo asocian con disfuncionalidad sexual, con vejez, o con problemas graves de sexualidad. Nada más errado que esto. 

 

 Por eso hay que bajarle a los prejuicios frente a este producto, entender que la lubricación facilita el goce del coito, hace que la mujer no sienta dolor en la penetración y sirve, además, para conectarse con su sexualidad y excitar al hombre. Y cuando el organismo no responde correctamente a los estímulos (debido a alguno de los problemas antes mencionados) podemos acudir a cualquier supermercado, farmacia o tienda naturista y conseguir uno de estos facilitadores de la lubricación femenina. Afortunadamente todo tiene solución.

 

Más humedad

 

Muchas mujeres presentan problemas con la glándula de Skene cuando están usando antidepresivos, antibióticos o cuando atraviesan situaciones emocionales fuertes. Esto es temporal pero se recomienda acudir al ginecólogo para que sea un experto el que recete el tipo de lubricante que se necesita.

 

Beber agua durante el día facilita la generación de fluidos vaginales. Mínimo dos litros diarios.

 

A la hora de tener sexo el estrés del día debe archivarse.  Este es uno de los principales obstáculos que tienen las mujeres, no solo a la hora de lubricar sino a la hora de conectarse con la relación y alcanzar el orgasmo.

 

 ¡Conócete! En realidad no hay un mejor consejo. Identificar qué nos excita, qué nos genera placer, qué nos hace poner la piel de gallina es indispensable para la excitación y por consiguiente la lubricación.

Orgasmo: viaje placentero y fugaz

 

Sentirlo o no, lograrlo con ciertas posiciones o alcanzar con este el placer extremo... es mucho lo que se habla del tema. Lo cierto es que el orgasmo es ese viaje fugaz que todas merecemos sentir.

Supermujeres.TV habló con Martha Mejía, Terapeuta sexual colombo española, quien con más de 20 años de experiencia, nos ilustra sobre lo que en palabras suyas, “es una sensación subjetiva, de intensidad muy placentera, que en la mujer involucra emociones, sensaciones y sentimientos; es decir, un conjunto muy integral”.

La experta narra esa sensación que experimentamos las mujeres: “Todo nuestro cuerpo e incluso nuestra mente se tensan, llegando a una sensación que contrae involuntariamente nuestro cuerpo, desarrollando mucha fuerza, concentración e intensidad. Es ahí cuando necesitamos conectarnos, orquestar las sensaciones que necesitamos experimentar, como la postura, el movimiento, la fricción, la intensidad y la conexión específica. Entonces pasa, nos posee todo el cuerpo y la mente, luego se desaceleran el sistema nervioso central, el sistema neuronal y el cuerpo; se baja la fuerza y tú quedas con una sensación de relax, como si fueras una plumita que flota”. Y es que el momento cúspide de la relación sexual es tan fuerte, que incluso se habla de la “pequeña muerte”, ese periodo después del orgasmo, que en palabras de la Terapeuta Sexual, “específicamente hace alusión al momento en el que algunas mujeres pierden la conciencia inmediatamente, luego de experimentar el orgasmo”.

Según la Dra. Mejía, con ese 'momentum', instinto o corrientazo, la mayoría de mujeres experimenta un proceso a nivel neuronal, físico y nervioso. Una especie de viaje fugaz, que requiere de concentración absoluta. “Nos ponemos rígidas y desarrollamos toda nuestra fuerza; incluso si somos unas pacíficas damas, llegamos a arañar, morder, succionar, gritar... porque estamos conectando con la hormona más viceral: la instintiva. En ese momento somos como animales ya que actuamos por impulso a los sentidos”.

“No todas las mujeres lo sienten con la misma intensidad ni de la misma manera”, aclara la experta. En algunas se da de manera tan sensible que es casi imperceptible, “todo depende de cómo estés conectada contigo misma, de cómo magnifiques las sensaciones en tu mente, es meramente subjetivo”. Además sentirlo en una parte específica del cuerpo se debe a la conexión que tenga la mujer con su cerebro. “La mayoría de mis pacientes reporta sentirlo en el clítoris o en los pezones, que aunque no es descabellado, claramente es una sensación desde la mente. Estamos acostumbradas a entender por clítoris, pezones y vagina los órganos más sexuales, pero en realidad son zonas erógenas. Allí podemos experimentar las pulsaciones, las dilataciones o esos corrientacitos, pero fácilmente eso se puede ir a la mitad de los dedos de los pies, al coxis o a donde tú quieras”, sonríe la Terapeuta, mientras ejemplifica.

La anatomía femenina se presta para experimentar el orgasmo en cualquier posición, explica nuestra invitada: “de pie, en cuatro, sentada, acostada, agarrada del techo, con otra mujer, con un juguete o como sea. Y aunque conseguirlo depende de movimientos, fricciones, intensidad o disposición, la mayoría de mujeres que tiene orgasmos debe estar en una posición específica, con un movimiento, frotación e intensidad específicos, y de no ser así, cuesta trabajo conseguirlo. Esto se debe a que condicionamos la mente y el cuerpo y sucede especialmente en mujeres que desde niñas no se exploran, no se atreven a conocer su cuerpo”.

 

La terapeuta Martha Mejía concluye con un consejo a todas las mujeres: “El orgasmo, ese reflejo incontrolable, es tan sensible que tú lo tienes ahí y puedes invitarlo en cualquier momento: en la ducha, en la cama, en la silla... donde quieras. No lo reserves para la noche, con la luz apagada, bajo las sábanas y con tu pareja. Concilia con él, invítalo. ¡Déjalo pasar a tomar un café contigo!”

Disfunción Sexual, tema complejo para las mujeres

 

Hay momentos en los que sentimos que no tenemos una vida sexual exitosa. Entre otras razones, puede tratarse de una disfunción sexual, a la que es importante darle pronta solución. Al respecto, Supermujeres.TV tuvo una interesante conversación con la Terapeuta Sexual colombo española, Martha Mejía. Veamos lo que nos contó. 

 

En palabras de la Terapeuta Sexual, “la disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce en la mujer cuando hay cambios importantes o significativos de su respuesta sexual. La respuesta sexual tanto en hombres como en mujeres se mide en cuatro fases: deseo, exitación, orgasmo y recuperación. Entonces podemos decir que existe una disfunción cuando se alteran una o varias de estas”.

 

Por lo general, esta disfunción se manifiesta de diferentes maneras: “Ya no presentas pensamientos sensuales, sexuales o eróticos reiteradamente, algo completamente normal en el ser humano. Se altera la lubricidad, lubrificación o lubricación; duele la penetración o coito; se altera el orgasmo. Claramente hay inapetencia sexual, desinterés y falta de deseo. No concilias con facilidad evocando relaciones, imaginando, creando o inventando, ya que así funciona el cerebro sexualmente hablando”. Y si se trastorna todo esto, lo más probable es que la mujer sienta el momento de la relación sexual como algo mecánico, apático e incluso doloroso. Además, es natural que la mujer no se sienta satisfecha y que su concepto de sexualidad cambie, “ya no lo vas a percibir como algo que te hace sentir plena, maravillosa, fémina, conectada con tu diosa sensual, con tu ser, sino que llega a ser una actividad desgastante y poco placentera”, complementa la experta.

 

En 20 años de ejercicio en su profesión, la Dra. Mejía categoriza las causas de la disfunción sexual femenina en tres puntos importantes: “De origen psicológico, tiene que ver con autoestima, autoseguridad, autoconfianza, empoderamiento, plenitud, interrelación con la pareja e interrelación con el entorno. De origen orgánico, con patologías psicosomáticas consanguineas: hipertensión, diabetes o incluso la misma menopausia y de origen hormonal, porque nosotras somos cien por ciento hormonadas. Si metemos este tercer punto en la parte orgánica, no le estaríamos dando la trascendencia que tiene el comportamiento hormonal en nosotras las mujeres”, aclara. También, para la experta, otras causas orgánicas de la disfunción sexual en mujeres jóvenes son: “la gestación y latancia, si a los 20, 30 o 40 quedamos embarazadas; tiene mucho que ver si damos a luz por cesarea, así como si lactamos o no al bebé. Además, casos muy puntuales como una virosis muy fuerte, un tratamiento con antibióticos; la pérdida de un ser querido, la pérdida de empleo, pérdida económica, más aún cuando se acude a tratamientos con antidepresivos”.

 

Importancia psicoemocional y cultural. El origen de la disfunción sexual en las mujeres es altamente psicoemocional. “Una mujer de 20, 30 o 40 años no tiene por qué tener nada de origen orgánico”, dice la experta. Además de todas las causas de origen psicológico arriba mencionadas, para la Dra. Martha, “la educación, la cultura, la falta de autoaceptación y reconocimiento; la falta de hablar abiertamente del tema y aceptarlo como tal”, son otros puntos importantes, asegura además que, “nosotras debemos aceptar que el sexo es un derecho y un deber del ser humano, nosotras nos debemos proveer ese placer como cualquier otro”.

 

Pasos para abordarlo. Muchas veces nos es dificil aceptar las cosas, por lo que la Terapeuta Sexual aconseja: “Primero que todo, lo que siempre recomiendo es aceptar que hay una falla, más si mi referente es que antes disfrutaba y conciliaba con mayor facilidad y tenía un concepto diferente de la sexualidad”. Una vez aceptado el problema, la experta recomienda hablar abiertamente con la pareja, “involucrar a la pareja, porque si bien la disfunción es de 'ella', está afectando e involucrando a los dos. Si la mujer involucra a su pareja, se siente más apoyada, más rodeada y más rápidamente tiene una recuperación. Si se tiene una pareja estable, la disfunción es de los dos; puede que ella la aporte por su anatomía, pero afecta a los dos y los dos se tienen que involucrar”. Y como tercer paso, la experta aconseja buscar ayuda profesional “Hoy en día, en horabuena los terapeutas sexuales abundamos, también en internet podemos encontrar contenido serio, científico que ayuda mucho”.

 

Concluye la experta Martha Mejía recordando que como órgano sexual más importante, el cerebro es el encargado de transportar la motivación, el ímpetu o estímulo, “pues todo empieza sexualmente hablando desde el cerebro: desde el cerebro nacen las ganas, desde el cerebro te sabes a sensualidad, a erotismo, o también puede pasar todo lo contrario”, puntualiza.

Centro de Terapias Integrales 

Calle 116 Nº 12-35 consultorio 201, Santa Barbara, Bogotá - Colombia
Celular: 310 209 4117 - PBX: 631 2845
Whatsapp: 301 563 6049
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.
 
Powered by Warp Theme Framework